noesunlugar

Sunday, April 15, 2007

La ola

Se me hacia la noche.

Por eso decidí correr hacia la casa de Andrés y apoyar mi cabeza sobre sus piernas, y que acariciara mi pelo mientras me cantaba una canción de Belle and Sebastian.

Yo sabría que el no sentiría lastima ni nada que se le pareciera por mi.

Yo sabia que allí estaría todo bien.

Que podría quedarme hasta la hora de mi muerte allí, e inclusive avisarle cuando esta estuviera a punto de tomarme por completo.

Y estaba tranquila porque sabría que el no preguntaría nada; yo sabia que el haría preguntas, pero estas preguntas serÍan las correctas igualmente así como las repuestas y así sucesivamente.

El silencio llego en el momento esperado y por detrás del mismo, el sonido del tranvía que se escuchaba desde muy lejos, pero cada vez más cerca.

Cuando el tranvía se acerca, se escucha ese sonido como esos que parecen que llegan y no llegan nunca al mismo tiempo, y te distraes por un segundo de esas ganas de escucharlo pasar y de repente, paso y ni te diste cuenta,..Y decís… ¿Esto era?......Uf…esa maldita ansiedad que nos posee.

Y si, ahí estaba yo decidida a morir esa noche.

Ya no me interesaba hablar de mis razones ni de mis desengaños ni rasgaduras ni nada que se pareciera a todo lo que me hacia llorar sin consuelo si quiera de lo que mas amaba….bailar.

Creo que en un momento estaba pensando en la negrura de lago Titicaca y sobre el se apareció un ave blanca con grandes alas. La envergadura de las mismas acaparaba todo mi campo visual y mis ojos entonces comenzaron a sentirse cansados y mis pupilas se inundaban con el vapor del te de manzanillas que me preparaba mi abuela cuando yo estaba nerviosa y preocupada por la salud de mi grillo Ismael.

Hacia frío pero las plumas del ave cubrían mi espalda llena de espinas de un rosal en el que había dormido por tantos años que ya no puedo recordar cual fue la razón de mi letargo.

Comencé a sentir el vibrato de la más hermosa melódica que tuve en mis manos algún día; Entonces sabia que alguien se acercaba por detrás de mí; Sabia quien era, pero nunca dejaría que se diera cuenta de que yo lo sabía todo...O casi todo…Después de todo ¿a quien le gusta saberlo todo?

Entonces era el, y yo lo sabia; Cada molécula y cada átomo de mi ser se sonrieron de satisfacción, Si; lo había alcanzado: El estaba ahí; siempre en el mismo lugar y avanzando distancias inmedibles por la racionalidad humana. Todo allí, en mi, y nadie mas podía verlo.

Salí corriendo y me subí a mi bicicleta y comencé a pedalear entre los autos hasta que en un momento ya no hubo nada más que escuchar alrededor. Era todo tan rápido que apenas podía visualizar lo que ocurría a mis costados, pero algo grande y gris en frente de mi se acercaba desde lo lejos. Yo ya no avanzaba. No tenía frenos….Me había convertido en mi propia consecuencia. Era un elefante.

Decidí tirarme de mi rodante medio de transporte porque sino lastimaría a ese animal. Pensé que quizás no me despertara de esa caída pero no se porque no recibí ni un solo rasguño. Caí en una laguna llena de bichos que me rodearon y se acercaron a mí. De repente una gran y ruidosa cortina de algo que parecía ser mucha agua se me venia encima y esto cada vez era mas seguro.

¡Es la ola!..Sentí que alguien gritaba a lo lejos.

Andrés dejo de acariciar mi pelo y ya estaba yo escuchando otra canción.

Mojada hasta la bombacha…toda…muy…mojada.